viernes, 14 de mayo de 2010

CONGRESO DE LA FUA: Encuentro de coordinación

El sábado 8 de mayo, las federaciones universitarias de Buenos Aires, La Plata, Comahue y la Patagonia dieron el puntapié inicial de lo que será una gran campaña nacional para transformar el próximo congreso de la Federación Universitaria Argentina en una oportunidad para reunir al conjunto del movimiento estudiantil combativo de todo el país.
La iniciativa surge como respuesta al completo inmovilismo en el que se encuentra la actual conducción de la FUA (Franja Morada), que ha desaparecido como referencia nacional y le ha dado la espalda a todas las luchas en defensa de la educación que se impulsan en el país. A pesar de esto, “el próximo congreso no modificará esta situación, pues la Franja Morada –actual conducción– conserva la mayoría de los delegados, muchos de los cuales son garantizados por medio de una distribución antidemocrática y métodos fraudulentos. Junto al PJ y al MNR mantendrán una FUA aliada a los rectorados y los gobiernos de turno, quienes llevan adelante una política de destrucción de la educación pública” (declaración de las federaciones).
Sobre esta caracterización, las cuatro federaciones han lanzado un llamamiento público al movimiento estudiantil combativo del país para concurrir masivamente al Congreso de la FUA, con el objetivo de realizar en Santa Fe un encuentro nacional para discutir la situación política nacional, la Ley de Educación Superior y la crisis presupuestaria de la universidad.
Un afiche y un volante nacionales –con las consignas de “no al pago de la deuda externa, sí a la educación pública”, “aumento del presupuesto educativo”, “abajo la LES y la Coneau” y “basta de persecución a los estudiantes que luchan”, firmado por la Fuba, Fulp, FUP y la FUC- le dará forma a una campaña que tiene por objetivo garantizar la presencia de miles de estudiantes de todo el país en el encuentro nacional a desarrollarse el próximo 22 de mayo en Santa Fe.
Además de la convocatoria señalada, las federaciones de Buenos Aires, La Plata, Comahue y la Patagonia aprovecharon la reunión para declarar todo el apoyo a la lucha de los docentes de Neuquén, en su quinta semana de huelga por el incremento de sus salarios.

Cristian Henkel

Joaquín V. Gonzales: abajo el ataque del gobierno

El gobierno nacional le ha sacado al título de Profesor de Historia del Joaquín V. González la validez nacional, o sea, que sus egresados no pueden dar clases fuera de la Ciudad de Buenos Aires. El Infod (dependiente del Ministerio de Educación) alega que la carrera de Historia no reformó sus planes de acuerdo a los criterios que fija la Ley Nacional de Educación. La quita de la validez nacional es una extorsión para hacer pasar una reforma fuertemente resistida por los estudiantes. La reforma alarga el plan de estudios y establece correlatividades que la hacen fuertemente expulsiva hacia los estudiantes trabajadores (que son mayoría en el instituto). En el Profesorado del IES Alicia Moreau de Justo, donde se aplicó la reforma, todavía no hay egresados con el nuevo plan. Se trata de una reforma reaccionaria que plantea el achique de la carrera.
Las autoridades montaron una maniobra para hacer pasar la reforma. Armaron un plebiscito con voto ponderado, en el cual "compiten" dos planes: el de los docentes (reformado) y uno elaborado por las agrupaciones estudiantiles.
La asamblea estudiantil y un sector de los docentes han fijado un programa frente a esta situación: es preciso devolver la validez al título de manera incondicional (o sea, con independencia del plan que rija) para todas las camadas de estudiantes. Los estudiantes han rechazado el voto ponderado y plantean elecciones universales e igualitarias para defender el plan de estudios elaborado colectivamente y enfrentar la reforma.
La movilización por este programa se desarrolla. Luego de una primera movilización al Infod, se realizó otra el lunes 10, que incluyó una ocupación de un sector del edificio y corte de calle. El Ministerio se comprometió a presentar el viernes una respuesta al reclamo estudiantil. Posteriormente, casi 200 estudiantes se movilizaron a la junta departamental, que debió levantar sus sesiones. El levantamiento de la sesión coloca en veremos el desarrollo de las elecciones, dado que ni siquiera se constituyó la junta electoral.
Luego de la sesión, el Rectorado llamó a la policía para "controlar" a los estudiantes. La amenaza policial fue tomada como una provocación por el conjunto del instituto.
La lucha estudiantil deja de manifiesto el carácter reaccionario de la reforma planteada por la Ley Nacional. El kirchnerismo recurre, para forzar la reforma y doblegar la resistencia estudiantil y docente, a la quita de la validez del título, al montaje de elecciones antidemocráticas y, finalmente, a la policía. La orientación de movilización estudiantil, en base a los métodos de la Fuba, marca el camino para defender la carrera.

Patricio

El fantasma que acosa a la presidenta

No hace mucho tiempo, la Presidenta de Argentina confesó que en los '70 había querido cambiar el mundo, pero que ahora se conformaba con la posibilidad de cambiar un barrio.
Lamentablemente, no mencionó qué barrio hubiera querido cambiar, pero a la luz de los hechos es claro que estaba pensando en El Calafate. Este descuento en sus ambiciones humanas con el paso del tiempo quizás explique que haya calificado como "izquierda terrible" a quienes pelean por la revolución social, en un discurso que pronunció el martes pasado. Fingió incluso que se indignaba cuando acusó a esos ‘revoltosos' de caracterizar a su gobierno como "capitalista".
¿Será que pretendía que se la ungiera como anticapitalista –tal vez porque recibió en su despacho de senadora al nieto de Trotsky, Seva Volkof? La capacidad de la primera magistrada para distribuir canjes entre fondos buitres, y reservas financieras entre acreedores usureros, justifica, como mínimo, la caracterización de capitalista. No cualquiera, por otra parte, encabeza jurídicamente un patrimonio millonario como ella. Pero como la Presidenta supera intelectualmente por varias cabezas a quienes la rodean, sin ninguna excepción, se habrá dado cuenta que no prever perspectivas revolucionarias en la presente bancarrota capitalista sería, como menos, una ingenuidad. ¡Ella misma le acaba de augurar a los griegos, españoles, portugueses e irlandeses un 2001 argentino! El pecado de la "izquierda terrible" sería, entonces, sacar conclusiones prácticas de lo que en la Presidenta son comentarios de salón ‘pour êpater le bourgeois'. Bien pensado, lo único terrible sería ignorar las perspectivas revolucionarias. Más allá de esto, la Presidenta volvió a poner en evidencia que los Macri, De Narváez y toda la derecha la tienen sin cuidado, incluso está maniobrando para que el intendente de la Ciudad zafe de un juicio político –su preocupación está a la izquierda de la pantalla. Especialmente ahora, cuando los aparatos del Estado y de la burocracia sindical no consiguen apagar los ánimos de los obreros de Arcor. Quizás obedezca a esta impotencia que Moyano le haya ofrecido, por estos días, la unidad sindical a Yasky –como si éste representara un valor agregado para domar a la clase obrera. Para cerrar estas reflexiones, una observación de color: a la Presidenta no se le ocurrió mejor momento para pronunciar su exabrupto que la conmemoración del Bicentenario de una Revolución.

Jorge Altamira, en homenaje a Moreno y a Castelli

martes, 4 de mayo de 2010

"Que vivan los estudiantes..." (Violeta Parra)


VAMOS POR MÁS

En los últimos meses se ha lanzado una especie de campaña política pública que califica al PO como un “partido estudiantil”. Detrás de la misma, se encuentran corrientes diversas –y hasta cierto punto opuestas– que van desde las sectas de la izquierda hasta el kirchnerismo. El mayor vigor de la campaña corre por cuenta de los ‘jóvenes K’.

Se trata de una falacia: nuestro desarrollo es convertido en una desventaja. Los mentores de esta estafa vienen retrocediendo en la Universidad, por un lado, y en los colegios, por el otro. Lo que pretende ser un ataque a nuestro partido es, antes que nada, un reconocimiento a que defendimos nuestra presidencia de la Fuba durante una década, a que nos extendimos a nuevas universidades del interior y a que somos la organización que está a la cabeza de la formación de los centros de estudiantes secundarios y terciarios en todos lados.

Como nuestros críticos no han logrado –aunque sí lo han querido– el desarrollo y la influencia que sí logró el PO en el movimiento estudiantil, han montado esta campaña para ocultar su fracaso. Esta es la verdad y nada más. Algo similar sucedió en el pasado reciente, cuando debido al desarrollo excepcional que el PO había conquistado en el movimiento piquetero, nuestros adversarios –que la veían por TV– decidieron ocultar su descomunal fracaso en intervenir en este movimiento, calificándonos como el “partido piquetero”. Como podemos ver, no hay nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, el ataque al PO como “partido estudiantil” o “partido piquetero” encubre un ataque contra los estudiantes y los piqueteros en tanto tales. A éstos últimos, las sectas de izquierda los despreciaban por “lúmpenes”; a los primeros, ahora los desprecian por “pequeñoburgueses”. O sea que el ataque al PO es la expresión última de un ataque a los sectores populares.

En esta manipulación subyace una cuestión de método, porque nuestros detractores presentan como una contradicción nuestra condición de “partido piquetero” y de “partido estudiantil” con nuestro carácter de “partido obrero”. Pero ya Lenin adjudicaba a los socialistas la tarea de una agitación política, contra el Estado, entre todas las clases sociales. Esta concepción, que para el PO tiene un carácter “fundacional”, es esquiva al resto de la izquierda, cuyo horizonte es el sindicalismo; o sea, limitar a la clase obrera y a sí mismos a los límites del capitalismo. En el caso concreto del movimiento estudiantil, nadie ignora que es imposible lograr una influencia en él sino es como parte de una influencia política de conjunto de un partido y de sus ideas. La “cuestión estudiantil”, como tal, no tiene existencia independiente. El movimiento estudiantil es el receptáculo de la influencia de todas las tendencias sociales. No por casualidad, el peronismo, en los ’70, logró ganarse a los estudiantes, igual que el alfonsinismo en los ’80. En ninguno de los dos casos se trató de una política “estudiantil”, sino de una tendencia política más general. Los K, sin embargo, no pudieron repetir lo que lograron sus antecesores.

Lucha política

El proceso político que llevó a que el PO se constituya en el “partido estudiantil” –o sea, en el partido que ganó la mayor influencia entre los estudiantes y la mayor cantidad de estudiantes– recorrió varios momentos políticos cruciales: 1) el hundimiento y fracaso del “progresismo” de Chacho Alvarez y del Frepaso, que en sus primeros momentos había conquistado a buena parte del estudiantado; 2) el golpe mortal que representó para la Franja Morada el Argentinazo, en el que el PO estuvo todo el tiempo identificado como protagonista; 3) la bancarrota del “independentismo” y el “basismo”, que surgieron en los primeros momentos de 2001 y que se disolvieron entre la impotencia y la cooptación; 4) la experiencia recorrida con el kirchnerismo, que pretendió refundar el movimiento “nacional y popular” también en el estudiantado, pero que no pudo dar ni dos pasos seguidos en esa dirección porque se reveló prontamente como una tendencia reaccionaria y conservadora.

Cada uno de estos momentos fueron fases de la lucha política que todas las tendencias quisieron aprovechar, pero no pudieron. Por ejemplo, el Frepaso pretendió valerse del desprestigio de la UCR y el PJ para armar una tercera fuerza y terminó salvando al radicalismo en retroceso con la Alianza, pero hundiendo su propio armado político; los “autonomistas” quisieron aprovechar el impulso de las asambleas populares de 2001 y el derrumbe de los partidos tradicionales que se produjo en el Argentinazo, pero rápidamente mostraron su inconsistencia programática y el carrerismo de sus máximos dirigentes, que se pasaron al kirchnerismo como funcionarios rentados; el kirchnerismo intentó un gran desembarco en la Universidad –“Jóvenes K”– cuando corrían los tiempos del “transversalismo” y de los precios altos de la soja, pero los resultados conseguidos fueron escasos. Con un comienzo malo, el final fue peor. En sus ya siete años de gobierno, el kirchnerismo no ha podido hacer pie en el movimiento estudiantil, de ahí que sus partidarios pretendan descalificarlo.

Este proceso político se presentó objetivamente para todas las fuerzas políticas actuantes. Si el resto de la izquierda no pudo convertirse en el “partido estudiantil” no fue porque no quiso. Esto vale, por ejemplo, para el PCR y el MST, que comenzaron en este proceso con mayor fuerza que el PO. Pero se dedicaron, primero, a ‘franelear’ en la universidad con los “decanos progresistas” y acabaron apoyando al gran capital sojero. El PO, que había privilegiado un frente único con estas fuerzas para ganar la Fuba, pasó al frente ante el pasaje de esta izquierda al bando capitalista del campo.

Otras sectas de izquierda también fracasaron estrepitosamente: se limitaron a “balconear” el proceso político estudiantil –como antes habían hecho con el movimiento piquetero– y a disimular esta inconsistencia y sus pocas energías con los ataques contra nosotros. Semejante conducta no podía conducir a otra cosa que al aislamiento y a la impotencia política. Allá ellos.

En todo este proceso, que abarcó a varias etapas políticas bien definidas, el PO intervino de manera sistemática con un método político. Siempre tuvimos en cuenta los intereses generales del movimiento de lucha, estableciendo las delimitaciones políticas a partir de esos intereses y de la experiencia real del movimiento, y no por cuestiones de secta o de interés de capilla. No rechazamos, por ejemplo, un frente único con el “autonomismo”, en 2001, para ganarle la Fuba a Franja Morada (estuvimos allí como fuerza minoritaria), pero señalamos de entrada su inconsistencia programática y pasamos al ataque ante su capitulación frente al kirchnerismo. Lo mismo hicimos con la izquierda democratizante, con la cual enfrentamos juntos al kirchnerismo en una etapa, pero advertimos, primero, su tendencia al compromiso con éste y, luego, la atacamos cuando se pasó al bando del gran capital sojero. En ningún caso tuvimos necesidad de embellecer a aliados circunstanciales para justificar un frente único, ya que a éstos los explicamos por su papel concreto en las disputas del momento.

Este método promovió la construcción de una organización socialista de la juventud y el reclutamiento de jóvenes revolucionarios. Esta consistencia política y organizativa lleva a nuestros adversarios a llamarnos “partido estudiantil”.

¿Y ahora qué?

Nuestros adversarios advierten ahora que “está a punto de llegarnos nuestra hora” y que “podemos perder lo que hemos conquistado”. Es decir que ser el “partido estudiantil” se ha convertido en una desventaja de ser una conquista. Advierten que “Proyecto Sur y Pino Solanas desplazarán a la izquierda”; o que “el renacer de la UCR como alternativa de gobierno para 2011 fortalecerá a la Franja Morada en las universidades”; que, “gracias a la ley de medios, el kirchnerismo ahora sí crecerá entre el estudiantado”. Por cierto que no es aconsejable en política ignorar los peligros y las advertencias. También nosotros preferimos, algunas veces, pecar de prevenidos que de confiados, pero al mismo tiempo no debemos desconocer las tendencias de fondo que dominan la situación política –bancarrota mundial capitalista mediante.

Sucede que al mismo tiempo que Proyecto Sur aparece con empuje por su resultado electoral en la Capital, cada vez más son las tendencias que empujan a convertirlo en un nuevo Frepaso. En el activismo estudiantil, el bloque único que tienden a formar Solanas y Lozano con los Morales, Macri y Carrió causa un rechazo que tiende a generalizarse. Lo mismo su apuesta a un frente con Binner y Juez. La propia CTA, que está detrás de Proyecto Sur, se encuentra amenazada por una fractura. Por último, y de manera cada vez más evidente, Solanas se revela como un pequeño cacique, que maneja su partido de manera vertical. Sobre el fortalecimiento de la UCR, no lo podemos negar, pero una cosa muy distinta es que eso reanime a Franja Morada como fuerza movilizadora. Si la Alianza entre la UCR y el Frepaso no logró que la UCR vuelva a ser la de 1983, con la Coordinadora y sus actos de masas, mucho menos lo posibilitará la actual alianza de la UCR con Carrió y Pinedo. Franja Morada sobrevive como apéndice de la burocracia universitaria de los rectorados y, en política, como representante de la derecha antichavista continental. Sobre K y la ley de medios, sólo decimos que una ley para los monopolios telefónicos no será el pasaporte para que los “nacionales y populares” se ganen a la juventud.

Estas apreciaciones no descalifican de cuajo a los agoreros. Pero el movimiento de fondo de la sociedad está marcado por la crisis mundial y la crisis política que impone rigurosamente. Este cuadro abre crisis y brechas, y favorece, material e ideológicamente, la pelea por influenciar a la mayoría del estudiantado.

Vamos por más

En función de esta perspectiva, pretendemos convertirnos en un “partido re-estudiantil”, o sea, seguir conquistando nuevas camadas para el socialismo. Trabajamos para extender nuestra influencia al conjunto de las universidades del país y llevar más a fondo el trabajo de organizar a los secundarios y terciarios.

Para esto nos valemos de lo que hemos conquistado. El pasado 22 de abril, por ejemplo, por iniciativa de la Fuba logramos armar una jornada nacional de lucha con el planteo “No a la deuda, sí a la educación y la universidad”. En diferentes puntos del país logramos realizar movilizaciones con ese planteo. En otros, como el caso de Tucumán, lo hemos combinado con la lucha contra el saqueo de los monopolios mineros. Con estos planteos, la UJS-PO de Tucumán se presentará a elecciones en nueve facultades, lo que representa un crecimiento significativo. En Salta, estamos a la cabeza de la lucha por reorganizar la Federación Universitaria a partir de ganar el Centro de Humanidades. En Santiago del Estero, la UJS está adquiriendo un desarrollo masivo, incluso en las universidades privadas. De igual forma, en las provincias del NEA (Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa), la UJS-PO está avanzado a pasos acelerados, ganando nuevos militantes e incrementando su influencia. En Córdoba, donde asistimos al derrumbe de la agrupación La Bisagra – que era la alternativa por izquierda a la Franja y que ahora está divida, integrada al Rectorado con los radicales y cooptada por el kirchnerismo– , la UJS crece y tiene en su horizonte la conquista de los centros de estudiantes. Lo mismo sucede en las universidades del Conurbano y en La Plata.

De conjunto, la etapa actual de la crisis está produciendo nuevos reacomodamientos. Los grupos independientes están atravesando nuevamente crisis y divisiones. Por otro lado, la bancarrota capitalista vuelve a plantear la necesidad de movilizaciones y luchas. Ante esto, el PO aborda la situación con una política de conjunto. La reivindicación del no pago de la deuda externa tiene un carácter internacional, con la crisis de los Estados europeos, y un abierto carácter político, con el pago con reservas en Argentina. Una ley de “consenso” entronizará ese método de pago por parte de oficialistas y opositores.

Con este planteo hemos decidido encarar la campaña hacia el Congreso de la FUA, que se realizará a fines de mayo. Como ya es claro para cualquiera que de ese Congreso no saldrá ninguna Federación nacional dispuesta a una lucha, hemos propuesto a todas las fuerzas combativas, a las federaciones y centros de estudiantes realizar un Congreso o Encuentro de todos los sectores que defiendan un planteo de movilización, en el marco mismo del Congreso de la FUA, para votar un plan de lucha nacional y un programa. Para esto, la UJS ha lanzado un llamamiento a todo el movimiento estudiantil; sus organizaciones y sus dirigentes, en primer lugar los de la UBA, realizarán una gira por todas las universidades del país llevando esta propuesta, realizando charlas y reuniones. La UJS se ha dado un plan para movilizar centenares de jóvenes al Congreso de la FUA para apoyar esta perspectiva.

Conclusión

La crisis política abierta en el país y la bancarrota capitalista mundial presentan el gigantesco desafío de ganar a la masa de la juventud –que el capitalismo reúne en los colegios y facultades– a la causa del socialismo y a ganar a su vanguardia para la construcción de un partido socialista y revolucionario de la clase obrera. Los pasos que hemos dado en ese sentido son importantes, pero son recién los primeros. Nos esforzaremos para que el Partido Obrero sea el “partido recontra re-estudiantil”.

Gabriel Solano